25 de mayo de 2009

Solo eras.

Entre hilachos de humo solo eras sonrisa,

eras alma, cabellos, anhelos de grandeza,

eras mis pies saltando desde la cornisa.

Eras brazos sujetándome, levantándome la cabeza,

eras el tiempo movido por la brisa,

entre trazas fugaces, solo eras tú contra la tristeza.


Vuelvo la vista atrás y ya no queda nada,

el camino a seguir fue todo lo que me dejaste,

borrosa vereda, de ventanas sucias y olvido.

No más dudas, aunque luche contra el viento,

aunque camine solo, entre edificios y aullidos,

no me ahogaré otra vez entre lágrimas y lamentos.

4 de marzo de 2009

Comienza...

Hoy no quiero despertar
Cambio de pronto todo alrededor
El tiempo la estación tu cara
Voy siguiendo una canción
Y se hace cuesta arriba...

Hoy no quiero despertar
El miedo volvería a mi rincón
Dejándome otra vez perdido
Soy pedazos del ayer
Tan solo necesito...
oír tu voz...

Tan solo necesito
Tenerte junto a mi
Salir de este vacío
Y estar cerca de ti...

16 de enero de 2009

Perderé la cabeza por ti


Escribe con carbón en mi pensamiento
que cruzamos océanos de tiempo
dibujando los garabatos de mis fantasías
poco es tanto cuando poco necesitas...

24 de diciembre de 2008



Sensibles caricias a letras, formando palabras, llenando espacios en blanco con sentimientos,
llenando vacíos con vicios, formando anhelos con pensamientos
Y volver a sentir las notas efímeras del tiempo, que ya han pasado, pero que aun siguen flotando
Miedos de madrugada, Furia del mundo tras nubes blancas cargadas de compasión
Buenas acciones en esquinas olvidadas, conviviendo con obscenas convicciones
Un crescendo por los que ya no están, notas que ya no se volverán a oír, pero que jamás se olvidarán
Bocas como rasguños, muecas ensayadas para momentos que nunca llegarán
Y figuras inertes como recuerdo, recuerdos inertes como notas ya tocadas...

Dicen que la vida siempre ha sido igual, pero nosotros no, nosotros no...

28 de octubre de 2008

"Y comienzo de nuevo a sentirme como un auge de tiempos pasados, como un sin-ser de mi, dando vuelcos por pasillos destartalados"

David D.

La gran desmedida

Miedo, temblor en mi, en mi cuerpo temblor como de árbol cuando el aire viene de abajo y entra en el por las raíces y no mueve las hojas ni se le ve
Terror terrible, inmóvil es la felicidad esta ya cerca...
Está ya cerca pegando el oído al cielo se la oirá en su marcha subceleste, hollando las nubes...
Ella, la desmedida, la remotísima se acerca aceleradamente a una velocidad de luz estrella
Y se acerca aceleradamente y tarda todavía en llegar
Y tarda todavía en llegar porque procede de mas allá de las constelaciones
Tiene escogido cuerpo sitio y hora...
Me ha dicho "voy". Soy ya su destinada presa, suyo me siento antes de su llegada, como el blanco antes de la flecha
Fulminado por la dicha
No queda el esperarla indiferentemente, distraído con los ojos cerrados y jugando a adivinar cual la prohijará
Siempre se tiene que esperar a la dicha con los ojos terriblemente abiertos
Insomnio ya sin fin si no llegara por esa puerta por la que entran todos...
Franqueará su paso la imposible, vestida de un ser mas que entre en mi cuarto
En esta luz y no en luces soñadas
Y no en luces soñadas...
En esta misma luz donde ahora...
Donde ahora se exalta el hueco de su ausencia...
Dejará de llamarse felicidad, nombre sin dueño
Apenas llegue se inclinará sobre mi oído y me dirá:
Me estremece un gran temblor de víspera y alba

Su gran tumulto y desatada prisa este pecho Eligió para romperse…
Para romperse en el
Igual que escoge cada mar su playa o candil
Y se llama felicidad en todos los idiomas
El peso incalculable que alas leves transportas
Y el trino del pájaro, sobre mi caerá todo como la luz del día entera cae sobre los dos primeros ojos que la miran…
Escogido estoy ya para la hazaña…
Escogido estoy ya para la hazaña del gran gozo del mundo
Del gran peso del mundo, de soportar la dicha, de entregarla…
Muerte, resurrección, rosa y mordisco
Lo fácil en el alma es lo que tiembla al sentirla venir…
Para que llegue
Que ella, la dicha solo en el anuncio de su ardiente inminencia convoca y pone en pie
Porque viene a luchar su lucha en mí
En mi temblor se siente su temblor, su gran dolor
Porque la dicha quiere también su dicha…
Quiere también ser algo más que la idea de su vida
Y hacerse así feliz, al florecer
Los elegidos para ser felices somos tan solo carne
Y ser felices es hacernos campo de sus paces

9 de septiembre de 2008

Cansancio



Quizás, sólo quizás, el gran problema de la religión sea un defecto de formas. Ellos siempre dicen ¿para qué? Si empezasen a preguntarse ¿por qué? en su lugar, las respuestas serían otras.

Claro que de ello ya se encarga la ciencia.

- Pablo dixit.

8 de septiembre de 2008

Palabras

¿Por qué siempre acabo volviendo al mismo sitio? Quiero decir, aquí estoy de nuevo, hacía tantísimo que no me planteaba ponerme a redactar palabras, que formen frases, que luego formen párrafos, que a su vez formen un texto pero que nunca nunca forman una solución... por lo menos ayuda. Pero aquí estoy de nuevo, dispuesto a aburrir, a entretener, a que la gente piense que mis palabras son sólo palabras, que formarán frases, que formarán párrafos, que formarán textos que se perderán con el tiempo. Y es que sólo echamos de menos las cosas buenas cuándo las perdemos o cuando volvemos a necesitarlas después de un tiempo.

La cuestión es que lo queramos o no estamos condenados. Condenados a volver a cometer los mismos errores, a caer en las mismas trampas, a sucumbir a viejos amores. Si así será para el resto de mi vida entonces a estas alturas ya se lo que me espera: una especie de espiral decadente en la que poco te queda más que agarrarte a las cosas que sabes que funcionan, intentando no dejarte arrastrar por la corriente y zozobrar como un barco de papel en un mar que curiosamente sabe salado...como las lagrimas. Y por extraño que parezca creo que siempre acabaré volviendo aquí, a la válvula de escape, a escribir palabras que formen frases, que a su vez formen párrafos, que a su vez formen textos, pero que nunca me den una solución clara a casi nada... bueno, por lo menos ayuda.

5 de julio de 2008

Espiración.

El cursor parpadea en la pantalla de mi editor de textos, incansable, mirándome acusadoramente, como resuelto a decir que abandone, hoy no es tu día parece anunciar entre gestos binarios. Ahora estoy, ahora no, y las letras que no aparecen. Vacío, el concepto, poderoso entre titanes, siempre ha evocado en mi mente mares de oscuridad, inacabables y terribles. Sin embargo, ahora vacío es blanco, blanco inmenso. Enfurece, calla con el silencio, se impone por encima de la voluntad y de la fantasía. Asociamos el blanco con la pureza; a mí, ahora, me parece de todo menos puro.


Tarde tras otra van cayendo las hojas, blancas y vacías, ausentes de vida. Y yo con mi cursor, que me mira con gesto lastimero, aunque sepa que no deja de ser solo un cursor, no puedo reprimir un leve sentimiento de asco y culpa. Con esfuerzo absurdo empiezo a imprimir palabras vacías, una tras otra, sin coherencia ni motivo. Ahí donde antes adivinaba sin esfuerzo el lugar del concepto, ahora solo hay blanco, blanco inmenso. Enfurece, calla con el miedo, llama a la nostalgia y a recuerdos pasados, en su momento brillantes, felices, tristes, emotivos, ficticios, transformistas, efímeros, añorados. Asociamos el blanco con la paz; a mí, ahora, me parece de todo menos pacífico.


Y entre tanto vacío se revuelve el deseo, deseo de escribir, o quizás, deseo de tener a alguien a quien escribir, o quizás, el deseo de escribirte. Por algo hay que empezar, no rendirse ante el vacío, escribir por escribir para, al final de cada párrafo, darte cuenta poco a poco de que el absurdo que todo lo anterior supone representa lo absurdo de tu situación. Solo en medio del vacío te das cuenta de cosas importantes, de lo valiosa que es la esperanza, de lo grandes que son los sueños, del horror que supone perderlos. Y todo esto para decirte, detrás de tanta palabreja lastimera, que no quiero perderte, no quiero olvidarte, no quiero rendirme ante el vacío.